
LOS ANGELES.- Elvis tuvo uno, lo mismo que Anna Nicole Smith. Son los médicos que atienden a las celebridades, suministrando poderosos analgésicos y sedantes a la gente más famosa de Hollywood.
Ahora, mientras la policía investiga la muerte repentina de Michael Jackson, crecen las preguntas sobre el cardiólogo de cabecera --literalmente-- del Rey del Pop, y acerca de cualquier otro médico que haya atendido a la superestrella en sus últimos días.
Al parecer, el doctor Conrad Murray había vivido con Jackson durante dos semanas y estaba con él cuando dejó de respirar, el jueves. Supuestamente, el médico le practicó maniobras de resucitación cardiopulmonar (CPR) a Jackson, hasta la llegada de los paramédicos.
El equipo de emergencias que llegó en la ambulancia trató de atender a Jackson en su casa, durante 42 minutos, antes de trasladarlo al Centro Médico de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde se certificó su muerte.
El cardiólogo ha contratado a un despacho de abogados con sede en Houston. El sábado, un abogado ahí dijo que el médico cooperaba con las autoridades.
"El doctor Murray no ha salido de Los Ángeles en momento alguno desde la muerte del señor Jackson, y permanece ahí. Los investigadores han indicado que el doctor Murray es considerado un testigo y no es sujeto (de investigación) en forma alguna", dijo William M. Stradley a The Associated Press.
Añadió que un colega se reunía el sábado con los investigadores.
También el sábado, el clérigo y defensor de los derechos civiles Jesse Jackson dijo que la familia del cantante quiere una autopsia privada, que despeje las dudas persistentes sobre la forma en que murió y acerca de la labor de Murray.
Y el viejo amigo de Jackson, Deepak Chopra, reveló que estaba preocupado desde el 2005 por la posibilidad de que los médicos estuvieran recetando demasiados medicamentos al cantante.
Las sospechas de amigos y familiares de Jackson se ajustan a un viejo patrón, en que los médicos de las celebridades se ven envueltos en investigaciones sobre las muertes y la prescripción de drogas.
Los médicos pueden quedar seducidos por el glamoroso estilo de vida de la estrella, y puede resultarles difícil el negar los potentes analgésicos a gente rica y poderosa.
"Esto es un gran problema con la gente que está acostumbrada a obtener lo que quiere. Y si alguien les dice que no, pueden pagarle a alguien más para lograrlo", dijo Karen Sternheimer, socióloga de la Universidad del Sur de California, quien escribe un libro sobre los problemas sociales y la cultura de las celebridades.
"El médico no es inmune a ese sentimiento embriagante que provoca el pertenecer al grupo más cercano a una celebridad.
En otros casos, los propios médicos pueden tener un pasado cuestionable o deudas significativas, y el atender a una celebridad les permite ganar mucho dinero, dijo Julie Albright, socióloga de la Universidad del Sur de California.
"Algunas de estas personas quizás no sean los médicos más exitosos, de modo que el dinero compra también su complicidad para fomentar un hábito de consumo de drogas", dijo Albright, quien habló en general y no específicamente sobre Murray.

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